Falsos mitos sobre lactancia materna

¿Cuántos falsos mitos sobre la lactancia materna siguen circulando hoy en día? ¿Cuántas lactancias fracasan por culpa de algunos de ellos? En el post de hoy vamos a intentar desmitificar algunos, porque si los tuviéramos que hacer todos, ¡tendríamos para un año!

Eso sí, siempre que creas que algo de lo que te están contando no es cierto o no tiene por qué ser real, acude a las asesoras o grupos de lactancia materna más cercanos e infórmate. Muchas veces ni siquiera el personal sanitario correspondiente está lo suficientemente actualizado como para dar una información correcta.

FALSOS MITOS SOBRE LA LACTANCIA MATERNA Y LA PRODUCCIÓN Y CALIDAD DE LA LECHE.

Leche de mala calidad. No existe. La calidad de tu leche materna es la que tu bebé necesita en cada momento de su vida, el cuerpo es muy sabio. Sí existe una pequeña variación calórica de una madre a otra, pero esta es insignificante y no influye en la alimentación del bebé. A ninguna leche le falta nutrientes ni nada por el estilo.

El estrés te corta la leche. Un estrés muy acusado puede hacer que se bloquee un poco la producción durante unas horas, pero cuando el pico de estrés disminuye, la leche vuelve a la normalidad.

Falsos mitos sobre lactancia

Si te hacen cesárea no te va a subir la leche igual, tendrás que suplementar. Puedes leer más sobre la lactancia según el tipo de parto que has tenido en este post. Pero te adelantamos que, sea como sea el nacimiento de tu bebé, la lactancia se iniciará de igual manera.

La leche materna no alimenta después de los seis meses y le causa caries a los niños. En esto no nos vamos a extender de momento, solo te dejamos las recomendaciones de la OMS sobre lactancia y este post sobre las caries y la lactancia materna. Seguro que no te quedan dudas. 

FALSOS MITOS SOBRE LA LACTANCIA MATERNA Y LA DIETA DE LA MADRE LACTANTE

Una dieta muy sana es imprescindible. La verdad es que lo que comemos influye bastante poco en la “calidad” o en nuestra leche. La alimentación saludable es importante, pero sobre todo por tu salud. Igual que durante el embarazo o el resto de tu vida. Y relacionado con este punto, tenemos el siguiente que seguro que has oído mil y unas veces.

Falsos mitos sobre lactancia

Alimentos que harán que tengas una súper lactancia. O, dicho de otra manera, alimentos que te harán tener mucha leche y de una calidad inmejorable. Ni las almendras, la leche de vaca, las sopas o cualquier otro alimento de la lista que pasa de generación en generación te hará tener más o mejor leche. Repetimos, tu cuerpo le da a la leche la calidad y la composición que tu bebé necesita en cada etapa.

Alimentos que le darán mal sabor a tu leche. El otro lado del mito. Unos te dan una leche insuperable, y otros harán que tu bebé la rechace y no quiera comer. Lo cierto es que todos los alimentos que consumes varían un poco el sabor de tu leche, pero los bebés están acostumbrados y no tienen esa percepción de mal sabor nuestra, así que no tienes porque eliminar ningún alimento de tu dieta. 

FALSOS MITOS SOBRE LA LACTANCIA MATERNA Y EL CUERPO DE LA MADRE

El pecho se cae por dar lactancia. Aunque sea sólo algo que influye en nuestro físico, muchas mujeres tienen “miedo” a amamantar por cómo quedará el pecho después. Lo cierto es que, justo después del destete, el pecho queda con aspecto de piel “vacía”. Sin embargo, como el útero tras el parto y con ejercicio y tiempo, el pecho no tiene por qué sufrir ninguna variación en su aspecto.

Endurece los pezones en el embarazo. Tus pezones y tus pechos están preparados para dar de mamar a tu bebé. Y no, no necesitan endurecerse ni ninguna crema o tratamiento previo a ese momento para poder hacerlo. 

Falsos mitos sobre lactancia

Los pechos si no están llenos y duros, no tienen leche. La leche sube y se produce a medida que el bebé la reclama. No tienes por qué sentir esa congestión en el pecho y no quiere decir que no tengas leche. Tu cuerpo producirá cuando tu hijo lo necesite. Y si los tienes demasiado congestionados incluso puede ser síntoma de que algo no marcha del todo bien.

Igual que si tus pechos son pequeños, nada tiene que ver el tamaño con la cantidad de leche que producen. Por no hablar de los pezones, tampoco nadie tiene que opinar sobre su dirección y su forma, puedes amamantar con ellos de todas maneras. Si tienes alguna duda sobre cómo hacerlo, siempre puedes acudir a una asesora de lactancia para que te ayude. 

CÓMO, CUÁNDO Y CUÁNTO PONER AL PECHO A TU BEBÉ.

No le despiertes, el sueño le está alimentando. Un recién nacido tiene que comer. Y más, durante los primeros días o semanas. Está bien que pasado un tiempo, si duerme varias horas seguidas, aproveches y descanséis los dos mientras siga mamando bien durante el día. Sin embargo, los primeros días y semanas, SI hay que despertar al bebé. Lo recomendable es ponerlo al pecho cada hora y media o dos horas como mucho, al menos hasta que la lactancia esté bien instaurada.

Si necesita mamar antes de las tres horas, tu leche no le alimenta. Falso. Tu leche es el mejor alimento para tu bebé y siempre tendrá la composición exacta que necesita. La leche materna se digiere de manera mucho más fácil y natural en su estómago que la artificial, por eso los bebés con LME suelen pedir algo más “a menudo” siempre según nuestra percepción como adultos. O bien cuándo se pone al pecho mamá un poco y se cansa o se queda dormido, y necesita hacerlo otra vez a la hora. Sea como sea, está bien y tu leche es perfecta. 

El pecho se da A DEMANDA y esto significa que no mires el reloj. Ni entre tomas, ni los famosos diez minutos en cada pecho. Tampoco hay que ofrecer los dos pechos en cada toma o ponernos un recordatorio para ver cuál toca. Cada bebé es un mundo y necesitas hacerte al tuyo. 

Falsos mitos sobre lactancia

Otras frases que no son verdaderas.

Las grietas y el dolor son normales. No. No significa que no pueden aparecer, pero no son signo de una buena lactancia. Os dejo aquí el post donde os explicamos más al respecto. 

La lactancia hace más dependientes a los bebés de sus madres y no deja que creen una relación con sus padres. Un recién nacido depende de su madre, ya sea su lactancia materna o artificial. Depende de su olor, de sus latidos, de su voz. Ha estado nueve meses compartiendo cuerpo, no le podemos pedir otra cosa.

Con respecto al papel del padre, pronto tendréis un post sobre ello, pero indudablemente la relación no se crea porque le den un biberón o no. Se pueden crear lazos con un bebé con todos los cuidados que necesita, con cariño y amor, independientemente de su forma de alimentarse. 

No puedes tomar este medicamento, ni hacer deporte, ni submarinismo, ni un tatuaje, ni mil cosas más. Falso. Pero para asegurarte y quedarte más tranquila, en la web de e-lactancia.org te informan de cualquier duda que puedas tener al respecto. Pero, resumiendo, puedes ser una persona normal. 

Y podríamos seguir casi eternamente, pero vamos a dejar algunos mitos para destruirlos también más adelante. 

¿Conoces algún mito más? ¿Has tenido que escuchar algo parecido a lo largo de tu experiencia amamantando? 

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